El entrenamiento de fuerza no es únicamente una cuestión estética ni mecánica. Detrás de cada adaptación muscular existe un complejo entramado de procesos bioquímicos y hormonales que determinan cómo el cuerpo responde, se adapta y progresa.
El músculo no es solo tejido: es un órgano metabólicamente activo, dinámico y altamente regulado.